
La
primera vez que entré en una galería de arte fue de la mano de mi
padre y tenía 10 años. Al entrar, el mundo tomó un nuevo sentido
para mí y tomé consciencia de una nueva realidad de formas,
colores, texturas y sensaciones de las que el ser humano es el
creador.
A
partir de entonces mi vinculación con el arte plástico fue
aumentando mientras oía conversaciones médicas en la familia por la
profesión de mi padre, mis tíos y más tarde, de mi hermano. Estos
han sido mis dos mundos. Los que he investigado, estudiado y sobre
todo, vivido.
Estudié
Historia del Arte a la vez que asistía a clases de dibujo y pintura.
Terminada la carrera, la inquietud por aprender me llevó a otros
estudios como restauradora de madera, cursos de doctorado…hasta que
decidí integrar medicina y arte.

